Marcos Hidalgo y Esther Serrano con su espectáculo La golondrina Foto: GACETA
Gabriel Jaime
Tras una intensa semana de actividades en torno a la lectura, la segunda edición del Festival de Cuentos ‘Soñando en azul y amarillo’ echó el telón. La completa programación, impulsada por el Dúo Cheritrones, ha combinado narración oral, música, talleres y actividades inclusivas para todos los públicos entre los días 17 y 23 de abril. Sus promotores, Esther Serrano y Marcos Hidalgo, están muy satisfechos por el resultado final de unas jornadas que han sabido conjugar la cultura, la inclusión y la solidaridad.
Así lo reconocieron a la prensa local momentos antes de participar en uno de los últimos actos programados. “Estamos bastante contentos en general. Comenzamos muy bien con los talleres de tapices de lana y el de narración con objetos, con aforos más reducidos”. Ambas dinámicas estuvieron dirigidas por Patricia Bohncke y Eugenia Manzanera respectivamente.
También destacaron las sesiones de cuentacuentos con narradores de prestigio como Aldo Méndez o Bonifacio Ofogo, así como las propuestas musicales con el grupo local Al son celeste o el coro Oretania, y otras más singulares como la observación astronómica en la ermita de San Isidro. “Fue, nunca mejor dicho, la actividad estrella con nuestro astrónomo Ramón Sobrino y descubrimos mucho sobre los astros y objetos celestes”.
Uno de los aspectos más valorados ha sido el carácter inclusivo del festival, con iniciativas como la presencia de intérprete de lengua de signos en algunas actividades o la visita de narradores a residencias de mayores. Sobre este último punto, subrayaban la conexión emocional generada. “pudieron compartir bastantes cosa y fue muy tierno también”, argumentaron.
El público familiar ha respondido de forma notable, especialmente en las sesiones infantiles, aunque el dúo reconoce retos de cara al futuro. “A los cuentacuentos para público adulto nos está costando más entrar… tenemos que seguir trabajando este aspecto”, admiten. También apuntan a la necesidad de mejorar la difusión del evento para atraer a más asistentes tanto de la localidad como de fuera.
En cuanto a la organización, esta segunda edición ha introducido mejoras respecto al año anterior, especialmente en la elección de espacios más céntricos y accesibles. “Este año sí que ha sido un acierto contar con espacios más unificados”, destacan, valorando positivamente el cambio frente a recintos más grandes utilizados en la primera edición.
Con el respaldo institucional y la implicación del tejido cultural local, el festival se consolida como una cita en crecimiento, según reconocieron. “Vamos a seguir ahí… esperemos llegar a la tercera edición y que sean muchas más”, confiando en dar continuidad a este proyecto cultural.
En la jornada de clausura, Cheritrones puso en escena el espectáculo La Golondrina, del tomellosero Francisco Ramírez Martínez. La Biblioteca Municipal fue es escenario elegido para este montaje dirigido a todos los públicos.





