Monitoras y autoridades en la apertura de la exposición fin de curso Foto: GACETA
Aurelio Maroto
Había arte en cada rincón. El patio de la Casa de la Encomienda vuelve a ser estos días un escaparate de creatividad, paciencia y trabajo artesanal tras la inauguración de la exposición de fin de curso de la Universidad Popular, una de las tres que se podrán ver en las próximas semanas. Esta primera muestra reúne hasta el 24 de mayo decenas de piezas elaboradas en los talleres de restauración, tapicería, manualidades, azulejería, arte decorativo y cerámica. Objetos recuperados, muebles transformados, piezas moldeadas a mano y creaciones llenas de color conforman una exposición que refleja no solo aprendizaje técnico, sino también ilusión, convivencia y apego por la creación manual.
La apertura oficial comenzó con las palabras de la administrativa de la Universidad Popular, Ana Belén Flores, que definió la exposición como “el resultado de muchas horas de aprendizaje, constancia y vivencias”. Subrayó que detrás de cada pieza “hay historias de superación y pasión por aprender”, al tiempo que agradeció el compromiso de los alumnos y la dedicación de las monitoras. Destacó el carácter “abierto, vivo y enriquecedor” de los talleres. También animó a toda la ciudadanía a visitar esta muestra.

Varias mujeres contemplan la muestra Foto: GACETA
La concejala de Cultura, Ángela Notario, incidió en el trabajo silencioso que sostiene el día a día de la UP. La edil agradeció la implicación de Ana Belén Flores y María José Santos, y también tuvo palabras de reconocimiento para las monitoras y “todo el engranaje humano”. Resaltó la calidad de las obras expuestas, “fruto de años de aprendizaje y de mucha paciencia”. Animó a quienes visiten la exposición a perder el miedo y atreverse a participar en futuros cursos, convencida de que “con tesón y buenos monitores cualquiera puede llegar a crear piezas así”.
Uno de los espacios que más llamó la atención fue el del taller de restauración, reciclaje y tapicería, dirigido por María José Palacios. La monitora explicó que este año se ha querido dar protagonismo al tejido artesanal de rejilla elaborado con ratán, una técnica tradicional cuya complejidad puede apreciarse gracias a unos pequeños marcos explicativos que muestran paso a paso el proceso de creación. Junto a ellos, una silla con rejilla prefabricada permitía comparar ambos métodos y valorar el trabajo manual. Detalló también cómo muchos participantes han apostado por transformar por completo muebles antiguos, devolviéndoles utilidad y personalidad.

Algunos de los trabajos expuestos Foto: GACETA
La cerámica y la azulejería ocuparon otro de los puntos fuertes de la muestra. Eloísa Notario, monitora de arte decorativo, cerámica y azulejería, destacó el éxito del taller de cerámica, incorporado recientemente y que ha vuelto a completar plazas. “Todo lo que se expone está hecho con barro trabajado y decorado por las propias alumnas”, resumió orgullosa. En azulejería, explicó, continúan manteniendo la esencia de la técnica tradicional de cuerda seca, aunque introduciendo nuevos esmaltes y diseños más actuales. Reivindicó, además, el valor de unos talleres poco habituales en otras universidades populares y recordó que actualmente la cerámica vive un importante auge como actividad creativa y terapéutica. Más allá de las técnicas, puso el acento en el ambiente humano que se genera en las clases.
La última intervención correspondió a Lucía Bautista, otra veterana monitora que dirige las manualidades. Repasó algunas de las técnicas presentes en la exposición, desde el reciclaje de madera y latón hasta el decoupage, los relieves decorativos o el modelaje con porcelana rusa. Explicó que este año han triunfado especialmente los cuadros decorativos con texturas y relieves, fruto de un trabajo minucioso y creativo. Pero más allá de las piezas expuestas, quiso enfatizar el valor emocional de estos talleres, que definió como “una terapia para la mente y el alma”.




