Los sacerdotes impartieron el sacramento de la unción Foto: GACETA
Gabriel Jaime
La parroquia de Santa Catalina volvió a convertirse este lunes en lugar de encuentro, oración y esperanza con la celebración de la Caravana Blanca, organizada por la Cofradía de la Virgen de Peñarroya y dirigida especialmente a ancianos, enfermos e impedidos. La actividad, primer acto de la Semana de Exaltación, congregó a numerosos fieles en torno a la patrona.
El templo se llenó de mayores, muchos de ellos trasladados por sus familiares y otros llegados desde las residencias de la localidad. Sillas de ruedas, bastones y la ayuda de hijos y acompañantes dibujaron una estampa especialmente emotiva para quienes tienen más dificultades para participar en otros actos. El párroco de Santa Catalina, Benjamín Rey, ofició la eucaristía y estuvo acompañado por los sacerdotes de San Juan Bautista, Óscar Casas y Feliciano Harindintwari, que colaboraron en la administración del sacramento de la unción de enfermos.

Benjamín Rey con unas feligresas Foto: GACETA
En declaraciones a Radio Horizonte, Rey explicó que la Caravana Blanca es un momento en el que “la Virgen María reúne en torno a sí a sus hijos más débiles y más necesitados de ternura y de cariño”. El sacerdote destacó especialmente la presencia de personas que no podían acudir solas, mayores acompañados por sus familias y residentes de los centros de mayores. “Es un momento muy entrañable, de los que dan paz, de los que llenan”, señaló.
Durante la celebración, entre sesenta y setenta personas recibieron la unción de enfermos. Rey quiso reivindicar el verdadero significado de este sacramento, alejado de la idea de que sea únicamente para quienes se encuentran al final de su vida. “Es un sacramento muy especial y un momento de gracia”, explicó, una ocasión para pedir a Dios salud, fortaleza y vivir la enfermedad acompañados por la oración.

Antonio Serrano, convaleciente de su enfermedad, pero al pie del cañón Foto: GACETA
La música volvió a tener también un papel protagonista. Como es habitual, participó el coro y rondalla ‘Amigos de la Música’ del Centro de Mayores de La Solana, dirigido por Antonio Serrano. El director, que atraviesa actualmente una enfermedad, quiso estar presente un año más para ponerse al frente de sus pupilos, protagonizando otro de los momentos más emotivos de la tarde. Su complicidad al frente del grupo fue, sin duda, una de las mejores terapias para Serrano, más allá de los tratamientos médicos.





