Escolares y mayores interactuaron entre ellos
Gabriel Jaime
El Centro de Mayores ha llevado a cabo una nueva actividad intergeneracional, con la puesta en marcha de un Taller del Buen Trato en dos colegios de la localidad. Un grupo de voluntarios, junto a la trabajadora social, han participado en esta iniciativa que se enmarca dentro de su proyecto socioeducativo para fomentar la convivencia y el intercambio de experiencias entre jóvenes y mayores. El taller ha tenido como objetivo concienciar sobre la importancia del buen trato hacia las personas mayores con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora el próximo 15 de junio.
Durante estas jornadas, alumnos de 3º a 6º de primaria de los colegios Romero Peña y Federico Romero, desarrollaron distintas dinámicas muy participativas con sus compañeros más longevos. Los escolares pudieron conocer de cerca el funcionamiento del Centro de Mayores, además de reflexionar sobre cómo se sentirían ellos mismos al llegar a una edad avanzada, fomentando así la empatía hacia las personas mayores.
Así lo señaló la trabajadora social, María Jesús Romero de Ávila, que valoró muy positivamente la experiencia en declaraciones a la emisora municipal Radio Horizonte. “Ha sido una actividad bastante chula y muy enriquecedora para los dos colectivos implicados”. Al respecto, destacó la complicidad entre jóvenes y mayores, lo que propició crear un espacio de convivencia muy cercano entre generaciones. “Los chicos tienen mucha curiosidad y preguntan muchísimas cosas sobre el día a día de las personas mayores”, comentó, añadiendo que “los voluntarios también están súper contentos” tras cada jornada.
La trabajadora social señaló también que muchos niños desconocen realmente qué es el Centro de Mayores y suelen asociarlo únicamente con una residencia. “Hay que trabajar un poco eso, que sepan realmente lo que hacemos aquí”, indicó durante la entrevista. Otro de los momentos más destacados del taller fue la dinámica en la que los alumnos debían imaginarse como personas de 65 años. “Les han explicado que a partir de los 65 años hay mucha vida todavía, y esto sirvió para que empaticen con la gente mayor, creando situaciones muy divertidas”.
El taller concluyó con la elaboración de un pequeño decálogo de buenas prácticas para promover el respeto, la empatía y el buen trato hacia las personas mayores. Desde el Centro de Mayores han resaltado además la implicación y entrega del grupo de voluntarios participantes, que colaboran habitualmente en numerosas actividades sociales y comunitarias de la localidad.




