Más de doscientas personas salieron al escenario de un abarrotado Tomás Barrera
Aurelio Maroto
El Teatro Tomás Barrera se convirtió este fin de semana en el mejor reflejo de lo que han sido diez años de trabajo, constancia y solidaridad. La doble gala organizada por ‘Nuevo Ritmo’ para conmemorar su décimo aniversario llenó por completo el aforo en sus funciones de sábado y domingo, con el cartel de “no hay entradas”. Sobre el escenario, 220 personas dieron forma a un espectáculo que sirvió como resumen vivo de una década de baile en La Solana, donde ‘Nuevo Ritmo’ ha dedicado actos y master class a ayudar a distintas asociaciones asistenciales del municipio. Para muestra, bien vale un botón: la recaudación ascendió a 3.313 euros, que se destinarán al Centro Ocupacional ‘Virgen de Peñarroya’.
La cita no fue solo una exhibición coreográfica, sino un recorrido estructurado por las distintas etapas del salón de baile fundado y regentado por Diego Mateos-Aparicio. Desde sus inicios en 2016 hasta la actualidad, cada bloque de la gala evocó momentos clave de su trayectoria: los primeros grupos, la consolidación de las clases, la apertura a nuevos estilos y la implicación progresiva en actividades de carácter social. Alumnos de diferentes edades y niveles compartieron escenario en un montaje que combinó disciplinas y estilos, evidenciando la evolución técnica y artística del colectivo.

Uno de los elementos centrales del espectáculo fue su carácter retrospectivo. Las coreografías no se limitaron a mostrar el trabajo actual, sino que recuperaron piezas representativas de distintas etapas, estableciendo un hilo narrativo que permitió al público identificar la progresión del proyecto. La respuesta del público confirmó el arraigo de ‘Nuevo Ritmo’ en la localidad. El lleno absoluto en ambas funciones puso de manifiesto el respaldo social a una iniciativa que, más allá de la actividad formativa, ha mantenido una presencia constante en la vida cultural de La Solana. Y es que, además del componente artístico, la gala incorporó referencias a la vertiente solidaria que ha caracterizado al salón desde sus primeros años.

El aniversario llega tras un periodo marcado por dificultades como la pandemia, que obligó a interrumpir la actividad durante varios meses. La recuperación posterior y la respuesta del alumnado han sido factores determinantes para alcanzar este décimo año con una estructura consolidada y una amplia base de participantes.





