Patricia Bohncke durante su taller de teñido de lana Foto: GACETA
Aurelio Maroto
Entre madejas, agua, jabón y tintes, la artesana Patricia Bohncke dirigió un taller de teñido y transformación de lana que reunió en el patio del Don Diego a un grupo de mujeres dispuestas a redescubrir un oficio tan antiguo como revelador. Fue una de las actividades del II Festival de Cuentos ‘Soñando en azul y amarillo’, que se celebra estos días en La Solana.
“Trabajamos la lana desde que sale recién esquilada de la oveja hasta convertirla en un objeto útil”, explicaba Bohncke en declaraciones a Radio Horizonte. Un proceso completo que abarca desde escarmenar y cardar hasta hilar, y que permite entender cómo un material aparentemente tosco puede transformarse en piezas delicadas y funcionales.
Uno de los momentos más reveladores llegó al hablar del fieltro, un término que muchas participantes asociaban a productos industriales. “El fieltro solo se puede hacer con fibras de lana”, subrayaba la monitora, insistiendo en la necesidad de “reeducar” la mirada hacia estos materiales. La explicación técnica -las escamas microscópicas de la fibra que permiten que se entrelace con agua, jabón y fricción- despertó tanto interés como sorpresa entre las asistentes.

‘Viajar’ en el tiempo
El taller trabajó con lana de oveja churra y merina, ambas con características diferentes pero igualmente válidas para el proceso artesanal. Más allá de lo técnico, lo que se generó fue un espacio de diálogo intergeneracional, donde los recuerdos afloraban casi sin querer. “Es como viajar atrás en el tiempo”, confesaba Loli, una de las participantes. “Te das cuenta de que se pueden hacer cosas que habíamos perdido”.
Las manos ocupadas dieron paso a la imaginación. Algunas pensaban en tapices, otras en pequeñas figuras. “A mí me encantan los muñecos pequeños”, decía otra asistente, mientras moldeaba con cuidado la lana. El taller no solo enseñaba una técnica, sino que abría la puerta a la creación personal, a la posibilidad de dar forma a ideas propias con un material vivo.
Recordando a nuestras abuelas
También hubo espacio para la nostalgia. Varias mujeres recordaron escenas de su infancia vinculadas a la lana: colchones que se abrían, fibras que se lavaban, tareas domésticas hoy casi desaparecidas. “Es como acordarnos de nuestras abuelas”, apuntaba una de ellas, evocando un tiempo en el que estos saberes formaban parte de la vida cotidiana.





