Monseñor Abilio Martínez bendice el rehabilitado templo
Paulino Sánchez / Aurelio Maroto (Fotos: Gaceta de La Solana)
Con gran solemnidad, buena organización, puntualidad y un templo repleto de fieles, se celebró este sábado la reapertura oficial de la Parroquia de San Juan Bautista de la Concepción, el que fuera convento trinitario, con una misa presidida por el obispo de Ciudad Real, monseñor Abilio Martínez. De esta forma, el centenario templo recupera la normalidad del culto año y medio después de su cierre por la amplia reforma llevada a cabo.
Con anterioridad, a las 12 del mediodía estaba previsto el traslado de Jesús Sacramentado desde la ermita de Santa Quiteria al convento, pero ante la posibilidad de que apareciera la lluvia, hubo una modificación. Desde el Arco del Convento se organizó la procesión eucarística, en la que participaron niños de catequesis, así como banderas de las cofradías de la parroquia, entre ellas la de las Marías de los Sagrarios, seguidas del palio que portaban seis mujeres, mientras que el párroco, Óscar Casas, llevaba el Santísimo. Acompañaron directivos de las cofradías y numerosos fieles, y una vez dentro del templo se entonaba el Tantum Ergo y diversas oraciones, antes de colocarlo en El Sagrario, bajo el nuevo retablo.

A las 7 de la tarde llegaba el obispo, pasando directamente a la capilla de El Sagrario, donde oró unos minutos. Posteriormente, en unión del resto de sacerdotes que concelebraban, se revistió para el comienzo de la misa. Precedido por la cruz alzada, se dirigió al presbiterio para proceder a la bendición del edificio.

Concelebraron con el obispo el párroco, Óscar Casas; el vicario, Feliciano Harindintwari; los anteriores párrocos, Manuel Infante y Eduardo Guzmán; y el párroco de Santa Catalina, Benjamín Rey, junto a otros sacerdotes. En lugares preferentes del templo se encontraban concejales de los dos grupos municipales de la Corporación Municipal, así como representantes de la Junta y la Diputación, la directiva de la cofradía de Jesús Rescatado, miembros del resto de hermandades y otros organismos de la parroquia.

La parte musical corrió a cargo de un cuerpo coral especial, formado por componentes del coro titular de la propia parroquia, de Santa María, de Santa Catalina, la ACAZ y el coro Mansil Nahar de Manzanares, bajo la dirección de Tomás Jesús, del Seminario Menor. A lo largo de la celebración ofrecieron un variado temario, que llenó las naves del templo de una atmósfera muy especial.

Una rehabilitación no solo estética
Durante la homilía, monseñor Abilio Martínez destacó el esfuerzo realizado personas e instituciones para la restauración de la parroquia durante estos 15 meses. Un tiempo marcado por el trabajo conjunto de “tantas personas e instituciones que han hecho posible una rehabilitación no solo estética, sino profunda”, devolviendo al templo su dignidad histórica y pastoral. Recordó que la parroquia hunde sus raíces en San Juan Bautista de la Concepción, “este gran reformador de los trinitarios”, y destacó la incorporación del retablo del siglo XVII como “una auténtica catequesis”. Reconoció las dificultades del camino, con “algo de agua” y contratiempos, pero aseguró que, pese a todo, “habéis visto la mano de Dios guiando cada paso”. Rememoró el origen del templo, primero como convento trinitario y concluyó, precisamente, con un recuerdo para el día de Manos Unidas -que coincidía con esa jornada- “para ayudar a los más necesitados”.

Gracias a todos
Antes de concluir la celebración, el párroco, Óscar Casas, dirigió unas palabras de gratitud a tantos como han hecho posible la conclusión de las obras, que inicialmente “estaba previsto que duraran 6 o 7 meses”, pero que se habían prolongado durante año y medio. Fue relacionando a las muchas personas e instituciones que han colaborado para hacer posible la restauración: Junta de Castilla-La Mancha, Diputación, Ayuntamiento y cofradías -en especial la de Jesús Rescatado-, parroquia de Santa Catalina, Consejo de Economía y personal que había trabajado en las obras. Tampoco olvidó a quienes habían organizado teatrillos, migas solidarias, apadrinamiento de tejas, además de personas anónimas y asociaciones que igualmente han ayudado. Incluyó a las monjas de El Toboso, que habían donado el retablo que originalmente les llegó desde Salamanca.

A partir de este sábado, los cultos vuelven a celebrarse en el templo parroquial, después del año y medio donde la vida parroquial se ha desarrollado en la iglesia filial de Santa María, ubicada en el barrio del Parterre.




