Niños con sus familias y las autoridades en la recepción oficial Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La guerra que desde hace más de cuatro años golpea Ucrania sigue marcando el día a día de millones de familias. Y de millones de niños y niñas inocentes. Mientras las sirenas antiaéreas, los bombardeos y la incertidumbre continúan formando parte de la rutina en muchas zonas del país esalvo, seis de esos menores podrán olvidarse durante unas semanas de esa dura realidad gracias a la solidaridad de otras tantas familias de La Solana. Su estancia estival les permitirá disfrutar de un verano en paz, rodeados de tranquilidad, convivencia y afecto, dentro de un programa de acogida que este año triplica el número de hogares participantes respecto a la edición anterior.
Esos niños, junto a sus familias de acogida, han sido recibidos en el Ayuntamiento. Una recepción oficial que escenifica el agradecimiento institucional ante un compromiso solidario de quienes han abierto las puertas de sus casas. Aquí también escucharán sirenas, pero muy diferentes: la feria en ciernes. En el salón de plenos fueron recibidos por la alcaldesa, Luisa Márquez, y por la concejala de Bienestar Social, Toñi Ramos. Esta última expresó la satisfacción del consistorio por volver a recibir a los menores. «Es un honor volveros a tener aquí en nuestro pueblo», señaló, recordando que alguna de las niñas ya había disfrutado de esta experiencia el año anterior. Destacó el paso dado por las nuevas familias que se han sumado, porque permiten que estos niños “tengan la oportunidad de conocer La Solana y de pasar gran parte de nuestro verano».

La alcaldesa coloca los pines de La Solana Foto: GACETA
Un recuerdo imborrable
Ramos recordó que la estancia coincidirá con la Feria y Fiestas de Santiago y Santa Ana, convencida de que será «un recuerdo imborrable en su memoria». Como muestra de bienvenida, el Ayuntamiento entregó a todos los participantes un pase gratuito para la piscina municipal, con el objetivo de que «disfrutéis en familia». También recibieron un pin de La Solana y una camiseta conmemorativa. La edil también quiso presentar la identidad del municipio con un toque de humor: «La Solana es un pueblo de galanes y galanas, donde lo que más nos caracteriza es nuestra alegría y nuestro acento. Dicen que hablamos cantando», comentó entre sonrisas.
Por su parte, Luisa Márquez puso el acento en el ejemplo de generosidad ofrecido por las familias de acogida. «Seguís haciendo gala los valores que nos adornan como pueblo», afirmó. La regidora subrayó que estos menores podrán «salir un poco de las circunstancias tan difíciles y tan duras que supone estar en su tierra». Destacó además el crecimiento del programa, «hemos pasado de dos familias el año pasado a seis», y tuvo palabras de reconocimiento para Pilar, impulsora del proyecto en la localidad, reiterando la disposición del Ayuntamiento a colaborar en todo lo necesario. Su deseo quedó resumido en una frase: «Ojalá el año que viene, en vez de seis, sean quince», convencida de que La Solana seguirá distinguiéndose por su compromiso con quienes más lo necesitan.


