Santi Ortiz -con camiseta azul- con su trofeo de campeón
Aurelio Maroto
Dicen que las maldiciones no existen, aunque a veces lo parecen. El Open “Villa de La Solana” de fútbol-chapas veía levantar el trofeo a jugadores foráneos, mientras los solaneros se quedaban a las puertas, mirando la copa desde demasiado cerca. Hasta este fin de semana. Santi Ortiz rompió el maleficio y ganó. A la decimocuarta fue la vencida.
No fue un triunfo cualquiera, ni mucho menos. Fue de los que se trabajan partido a partido, con paciencia. El torneo reunió a medio centenar de jugadores llegados al edificio ‘José Vicente Ortiz’ de La Moheda desde clubes de varios puntos de España a uno de los Opens más veteranos y prestigiosos del panorama de fútbol-chapas. El nivel fue altísimo desde la primera ronda y varios jugadores locales se quedaron fuera antes de las eliminatorias, lo que daba idea de la dificultad del campeonato.

El domingo llegó la fase decisiva, la de los cruces sin red. Ahí empezó a construir su historia de Santi Ortiz. En octavos superó a Israel Marrero, en un partido loco que terminó 4-3. En cuartos derrotó a Pedro Nieto por 3-2, en otro encuentro muy igualado, y en semifinales dio un golpe de autoridad al vencer por 4-1 a Christopher Ramírez. La final tenía argumento de película. Enfrente estaba Juancar Ruiz, todo un referente del fútbol-chapas nacional, ganador de 16 Opens, especialista en finales y partidos grandes. Experiencia contra ilusión. Historia contra hambre de título. Pero Ortiz jugó la final como había jugado todo el torneo: con inteligencia y control. Se puso 0-2 en la primera parte, supo sufrir después y terminó llevándose la victoria por 1-2 ante un rival que lo intentó hasta el final.
Ortiz cerró el campeonato con siete victorias y un empate, números de campeón para un torneo que, esta vez sí, se quedó en casa. La chapas, el tapete y la paciencia quisieron que, por fin, el escudo solanero aparezca en el palmarés individual del Open.

Ganadores en parejas con sus trofeos

















