Dos niñas con tractores de juguete frente a la ermita Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La romería de San Isidro ha vuelto a demostrar su pujanza. El patrón de los agricultores ha movilizado a miles de solaneros este fin de semana en el entorno de su ermita, que en muchos casos han acampado durante el sábado y el domingo. La hermandad del Labrador ha logrado recaudar 29.110 euros en el conjunto de actividades organizadas, con especial énfasis en la tradicional puja. Son 85 euros más que el año pasado, donde ya se observó un aumento significativo. Una persona pagó 1.000 euros por el banderín que cerraba la subasta, mientras que varios motivos de forja alcanzaron 650 euros.

Un momento de la puja Foto: GACETA
Para hacer más llevadero ese ambiente, la cofradía preparó un buen número de concursos para todas las edades, que han permitido amplificar ese ambiente festivo en las inmediaciones del templo. Desde concursos agrícolas a deportes tradicionales, niños y mayores han exhibido sus habilidades en distintas modalidades. También destaca la misa dominical, que llenó la ermita. Ofició el párroco de San Juan Bautista de la Concepción, Óscar Casas, que ensalzó la figura del santo labrador. Entre los asistentes se encontraba la alcaldesa, Luisa Márquez, junto a concejales de los dos grupos políticos representados en la Corporación Municipal.

Pablo Romero de Ávila volvió a destacar en los concursos agrícolas Foto: GACETA
Más allá de los retos organizativos, la cofradía hizo un balance muy positivo de la participación. Según Merino, acudieron alrededor de 170 tractores a la romería, unas 150 personas participaron en las tradicionales tostadas y cerca de 300 romeros realizaron el camino a pie. También destacó la alta participación en los concursos y actividades celebradas durante el fin de semana. Por cierto, las tormentas del domingo por la tarde impidieron celebrar con normalidad la procesión de regreso.
Otra de las novedades que, según confirmó el presidente, “ha venido para quedarse” es el adelanto del pregón una semana antes de la romería. Merino considera que la decisión ha permitido trabajar “con más tranquilidad” y mejorar la organización de todos los actos previos. “Es menos arrebatado, hay más tranquilidad”, resumió.




