Santi Ortiz con su trofeo de campeón
Aurelio Maroto
La victoria viajó en avión desde Tenerife rumbo a La Solana. Santi Ortiz confirmó el gran momento que atraviesa tras proclamarse campeón del Open Nacional de Fútbol-Chapas disputado junto a la playa del Puertito de Güímar, en la isla tinerfeña, donde levantó su segundo título de la temporada apenas cuatro meses después de conquistar el Open solanero. Dos triunfos de mucho valor que consolidan a Ortiz entre los grandes referentes nacionales de una modalidad que exige tanta precisión como capacidad estratégica.
El torneo reunió a 32 jugadores procedentes de distintos puntos de España y Portugal, con representación de Tenerife, Gran Canaria, Madrid, Mérida, Málaga, Leioa y La Solana. Un cartel de nivel que no intimidó a Santi Ortiz, cuya actuación fue creciendo conforme avanzaba en las eliminatorias.

El jugador solanero en pleno partido
En la fase de grupos, tres partidos y tres victorias frente a Víctor Fernández, Aimar Galván y Sergio Peña. La fase del KO confirmó esas buenas sensaciones. En octavos de final superó con autoridad al local Borja Castrillón por un rotundo 5-1, un marcador que evidenciaba el nivel exhibido por el representante del LFC La Solana. En cuartos tampoco dio opción al portugués Luis Dias, al que derrotó por 3-1. Las semifinales elevaron la exigencia. Frente a Rayco García, uno de los jugadores más sólidos del Open, el encuentro transitó por los caminos de la táctica y el equilibrio durante buena parte del tiempo. Ortiz supo esperar su momento y, cuando encontró el resquicio, golpeó dos veces en la segunda mitad para imponerse por 2-0 y reservar su sitio en la gran final.
El último obstáculo era el anfitrión Christopher Ramírez, impulsado por el apoyo del público local. La final respondió a las expectativas. Ortiz firmó una brillante primera parte que le permitió marcharse al descanso con una renta de dos goles. En la reanudación, tuvo que resistir la reacción del jugador insular, que apretó hasta el final buscando la remontada. Sin embargo, el solanero administró con inteligencia su ventaja y terminó imponiéndose por un ajustado y emocionante 3-2 que le otorgó el título de campeón.
El excelente nivel mostrado por todos los participantes y la cuidada organización del club anfitrión pusieron el broche a un campeonato que terminó con sabor manchego. En el Puertito de Güímar sonó el aplauso para un campeón que volvió a llevar el nombre de La Solana a lo más alto del panorama nacional del fútbol-chapas.



