Hay 3.000 metros de suelo esperando para construir vivienda asequible Foto: GACETA
Aurelio Maroto
El Ayuntamiento de La Solana ha avanzado en la compleja regularización de la Zona Norte, especialmente en materia eléctrica, pero todavía quedan gestiones para completar un proceso que arrastra problemas desde hace mucho. Así lo ha explicado la alcaldesa, Luisa Márquez, en rueda de prensa. La diferencia con el parque empresarial, cuyo suministro ya está regularizado, está en el punto de partida. Mientras en el polígono se pudo abordar una actuación concreta para completar las infraestructuras, en la Zona Norte el Consistorio se encontró con una urbanización residencial donde incluso se habían concedido licencias de obra desde 2013 sin que estuviera garantizado el suministro eléctrico. Cuando el actual equipo de gobierno llegó al Ayuntamiento “había más de cuarenta licencias concedidas y muchas incógnitas sobre el estado real de las instalaciones”, afirma.
La auditoría externa encargada puso el foco en las deficiencias. Según la regidora, un proyecto eléctrico fechado en 2022 no se correspondía con la realidad y un centro de transformación ni siquiera existía en los términos recogidos en la documentación. Además, faltaba el protocolo de ensayos de otro centro, que acredita su correcto funcionamiento. “Aquí nos encontramos una actuación urbanizadora”, resume, y defiende la necesidad de revisar todo el expediente antes de dar nuevos pasos. También ha recordado que la autorización administrativa previa, obligatoria desde 2008, tuvo que ser solicitada nuevamente y fue concedida en abril de 2024.

Luisa Márquez espera resolver la Zona Norte más pronto que tarde Foto: GACETA
“El problema eléctrico ha obligado a realizar ensayos, corregir averías, localizar certificados y completar documentación”, sostiene la alcaldesa, que asegura que el Ayuntamiento ha tenido que reconstruir buena parte del expediente y afrontar actuaciones que no estaban ejecutadas o suficientemente acreditadas. “Esto no se hace de hoy para mañana”. Y añade una declaración que resume su posición: “Este equipo de gobierno no está acostumbrado a superar los obstáculos, pone su energía en lo que merece la pena”. Y resalta que están en juego 3.000 metros cuadrados de suelo residencial destinados a vivienda protegida, una reserva estratégica para facilitar el acceso a una vivienda asequible y favorecer la emancipación de parejas jóvenes.
La alcaldesa sostiene que queda trabajo por hacer para cerrar definitivamente la regularización, pero reivindica que el expediente ya está en marcha y que, “frente a los problemas heredados”. El objetivo es convertir finalmente la Zona Norte en una zona residencial plenamente operativa más pronto que tarde.


