La Virgen desfila con su fajín de la guerra de Filipinas tras las ‘manolas’ Foto: GACETA
Paulino Sánchez
Los cultos con motivo de la vuelta a La Solana de la Virgen de Peñarroya concluyeron con la última novena y la procesión celebrada en la mañana del domingo, con un tiempo veraniego y dos grandes novedades. Por un lado, la imagen estrenó un fajín decimonónico que data de la guerra de Filipinas donado en su día por Antonio Moreno Barrera. Por otro lado, mujeres directivas de las distintas hermandades desfilaron como manolas junto a sus compañeras de la cofradía anfitriona.
Desde el sábado de la pólvora -víspera del Ofrecimiento- se ha venido celebrando el novenario, dedicado cada día a un barrio. Precisamente en la mañana del domingo se celebró la misa final, con el templo parroquial de Santa Catalina completamente lleno fieles. Ofició el párroco, Benjamín Rey, que tuvo palabras de agradecimiento para todos los barrios y cuantos habían preparado la Semana de Exaltación y el novenario.

El vistoso baile de las banderas Foto: GACETA
Al concluir la misa comenzó el desfile procesional, que abría la cruz parroquial, los ciriales, el estandarte de viaje de la cofradía y la tradicional caja de la Virgen. La banda de cornetas y tambores de Jesús Rescatado interpretó diversas marchas a lo largo del recorrido. Le seguían las representaciones de las cofradías y hermandades de la localidad.
Como es tradicional, los encargados de bailar las banderas en honor a la Virgen lo hicieron en todo el itinerario. Una tradición centenaria que da un toque peculiar a todos los desfiles procesionales donde la patrona recorre las calles de la población. Como se pudo comprobar, hay relevo generacional en las familias que se encargan de portar esas banderas. Algunos incluso lo hicieron de rodillas al regreso a la Plaza Mayor.

El estandarte de gala precedía a las juntas directivas de las cofradías de la Virgen de Peñarroya -de La Solana y de Argamasilla de Alba, y la de la patrona de Tomelloso, Virgen de las Viñas, junto al capitán del presente año, el joven Gabriel Jaime Arroyo. Un grupo de mujeres y niñas con mantilla precedía a la carroza, algunas componentes de la directiva de la cofradía y otras representantes de las distintas cofradías locales.
Los alabarderos custodiaban la carroza en la que desfiló la Virgen con su manto blanco. Tanto la imagen como el Chatillo portaron en sus cabezas la corona imperial, la que más se identifica históricamente con la patrona. Las imágenes fueron adornadas con un fajín militar, que en su día fue donado por un solanero que participó en el año 1898 en la guerra de Filipinas. Ha sido recuperado del ajuar para ser colocado en el manto procesional, mientras que la parte posterior desfiló adornada con medallas de las cofradías solaneras.

Detalle del fajín sobre el manto blanco de la patrona Foto: GACETA
Los párrocos marchaban detrás junto a la alcaldesa, Luisa Márquez, y concejales de los grupos popular y socialista. Cerraba la Banda Municipal de Música, dirigida por Ángel Sancho. Cuando la procesión llegó a las celosías del convento de las Monjas Dominicas, interpretó la marcha Encarnación Coronada, mientras las religiosas miraban desde su clausura.
Con la carroza procesional en el pórtico de Santa Catalina, en la Plaza Mayor, la banda de Jesús Rescatado tocó el himno nacional, al mismo tiempo que la Virgen era introducida en el interior del templo. Allí, el párroco de San Juan Bautista de la Concepción, Óscar Casas, pronunció la última homilía del novenario. Posteriormente, el capitán lanzó los últimos ‘vivas’, dando por concluidos los cultos en honor a la patrona en su vuelta a la localidad. La imagen saldrá de la parroquia el próximo mes de octubre para viajar a Almodóvar del Campo, donde participará en los cultos organizados en honor a San Juan de Ávila.





