María Eugenia Díaz-Malaguilla con su novela Foto: GACETA
Aurelio Maroto
El patio de carros de la Casa de la Encomienda acogió la presentación de El silencio impuesto por el miedo, la novela con la que María Eugenia Díaz-Malaguilla reconstruye la historia de «Los Colchones», el apodo por el que se conoce a la familia solanera a la que pertenece y que sufrió la represión tras la Guerra Civil. En este caso, queda claro que callar por miedo no es debilidad, es supervivencia. Pero cuando el silencio se hereda sin motivo, también hereda el daño que intentaba evitar. Eso es, precisamente, lo que la autora intenta enseñar con este trabajo de investigación.
En declaraciones previas a los medios locales, María Eugenia Díaz-Malaguilla explicó que todo arrancó con la búsqueda de un familiar enterrado en la fosa de Ciudad Real y las gestiones para su apertura. Fue entonces cuando afloró un silencio generalizado dentro de la propia familia: «Tengo reuniones con mi familia y veo que hay muchísimo silencio y que prima el miedo». Un silencio que ni siquiera rompían los propios parientes, que desconocían episodios o, simplemente, esquivaban la conversación.

El Cronista de la Villa hizo una aproximación histórica Foto: GACETA
El proyecto, confesó, nació como un encargo casi privado: seis ejemplares para sus hermanos «para que esto no se pierda», ante el temor de que la demencia de algunos familiares se llevara por delante recuerdos irrecuperables. Fue la propia familia, al leerlo, quien empujó a la autora a publicarlo y a «llegar con el mensaje hasta el final».
Bagaje político
Díaz-Malaguilla vincula ese silencio a su propia experiencia en política –fue concejala en varias etapas entre 2008 y 2019-, cuando su madre le advirtió lo siguiente: «No te signifiques, no te señales». Esa frase resume, a su juicio, un miedo instalado en el ADN de nietos y sobrinos-nietos de aquella generación. Recordó que la fosa de Ciudad Real contiene los restos de 1.219 personas, y que la historia de «Los Colchones» es la de «cualquier otra familia que aún busca respuestas».

Aspecto del patio de la Encomienda durante la presentación Foto: GACETA
Sobre el trabajo de documentación, la escritora detalló que sus primeras gestiones en el ayuntamiento, en 2017, resultaron infructuosas por la falta de digitalización de los archivos. El impulso definitivo llegó con la apertura de la fosa de Manzanares y, sobre todo, esta pasada Semana Santa, cuando por fin pudo acceder al juicio sumarísimo y al expediente penitenciario completo.
Preguntada por el sentido último de la novela, apeló a la memoria como vacuna contra la repetición: «Quien olvida su pasado o su historia está condenado a repetirlo». Lamentó que la capacidad de convivencia forjada durante la Transición se esté deteriorando y reivindicó que la historia de su familia «no debería volver a repetirse», como parte de un pasado compartido por todos, por encima de bandos.
Valor testimonial
La presentación contó con la intervención del Cronista Oficial de la Villa, Paulino Sánchez, el hombre que más y mejor conoce el durante y el después de la guerra del 36 en La Solana. Ofreció una aproximación histórica a modo de contexto y reflexionó sobre varios de los pasajes que recorren la novela, poniendo en relieve su valor testimonial. El patio de carros de la Encomienda reunió a cerca de un centenar de personas, que escuchó en silencio una historia que, precisamente, nació para no quedarse callada.
La novela se puede adquirir en Droguería Almarcha, Copiplus y online a través del portal www.elsilencioimpuestoporelmiedo.es.





