El Palacio Don Diego, visto desde la torre de Santa Catalina Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La Solana se convierte durante el verano en una parada atractiva en la ruta de viajeros que recorren La Mancha. El municipio tiene atractivos suficientes para seducirlos, aunque no todos llegan con una estancia programada. Muchos hacen un alto en el camino hacia las Lagunas de Ruidera o mientras recorren otros enclaves cercanos como San Carlos del Valle, Villanueva de los Infantes o las Tablas de Daimiel. Pero ya no solo vienen de paso, sino que instalan aquí su cuartel general durante varios días. Naturalmente, no tardan en acercarse a la Oficina de Turismo, situada en el Palacio Don Diego, en busca de recomendaciones para descubrir dónde están y qué pueden hacer. La propia promoción turística regional sitúa a La Solana como un punto de partida ideal para conocer el entorno.
Durante estos días de agosto, el flujo es variado. Parejas, familias, viajeros solitarios o visitantes que regresan a la localidad para reencontrarse con las raíces de sus antepasados, forman parte de ese turismo heterogéneo que se acerca a la oficina. Llega gente procedente de distintos puntos de España, especialmente Madrid, Cataluña, Valencia o Andalucía, además de turistas extranjeros y viajeros llegados de América e incluso de otros continentes, aunque son los menos.
Las preguntas suelen ser muy concretas: qué visitar, dónde comer, dónde dormir y qué productos típicos merece la pena llevarse. “Vienen para visitar dentro y alrededor de La Solana, buscan algún restaurante, dónde alojarse y preguntan mucho por nuestros productos típicos”, explica a Radio Horizonte Pedro Miguel Pérez, conserje del Palacio Don Diego que estos días atiende a los visitantes. Y por supuesto, hay eventos que no fallan: carnaval, Semana Santa, feria, romería o Semana de la Zarzuela son pegamentos perfectos para impulsar el turismo y elevar la reputación de La Solana como destino.

La Oficina de Turismo orienta al visitante Foto: GACETA
Más recursos
La Oficina de Turismo se ha renovado últimamente. Además de adecuar sus instalaciones y la distribución de espacios, la Concejalía de Promoción Económica ha mejorado los recursos disponibles. El más reciente es un nuevo callejero, donde se incluyen los principales puntos de interés e itinerarios más relevantes. Agrega un resumen explicativo del casco histórico y un guiño a uno de los oficios ancestrales más representativos de La Solana: la fabricación de hoces.
A la hora de aconsejar, la primera recomendación suele conducir a la Plaza Mayor y a la parroquia de Santa Catalina, auténticos escaparates monumentales de la localidad. La plaza, declarada Monumento Histórico Provincial en 1978, constituye el corazón histórico de La Solana y reúne construcciones de distintas épocas alrededor de la iglesia. Desde allí, el visitante puede continuar hacia la Casa de la Encomienda, con su torre santiaguista y su singular patio columnado, o descubrir otros espacios como las cuevas y los templos históricos, entre ellos la ermita de San Sebastián, declarada Bien de Interés Cultural, o los conventos trinitario y de las monjas dominicas de clausura.

Imagen de entrada a la Plaza Mayor Foto: GACETA
La espléndida torre barroca de Santa Catalina despierta especial curiosidad entre quienes llegan con ganas de contemplar La Solana desde las alturas. “Muchos preguntan cómo subir”. También la gastronomía ocupa un lugar destacado: Queso, aceite, vino y otros productos manchegos aparecen entre las recomendaciones, junto a restaurantes y establecimientos donde probar la cocina local. Y no pocos se interesan por ver alguna bodega.
Patrimonio, gastronomía y paisaje
El turismo solanero combina así patrimonio, gastronomía, tradición y paisaje. La reciente experiencia de las rutas turísticas organizadas por el municipio, que han reunido a visitantes interesados en patrimonio y productos locales, confirma ese creciente interés por ofrecer una experiencia más completa. Por cierto, la declaración simbólica de ‘El pueblo más bonito de Castilla-La Mancha’, gracias al popular concurso anual de CMM, supuso un aldabonazo, aunque el impacto ya pasó.
Muchos viajeros continúan después su camino, pero otros se quedan a dormir en hoteles, apartamentos o casas rurales. Sea por unas horas o por varios días, La Solana busca que el visitante no la atraviese simplemente, sino que se detenga, mire y descubra.


