Mujeres trasplantadas junto a las autoridades y la gerente de ALCER Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La solidaridad tuvo este miércoles rostro de mujer en el mercadillo de La Solana. Con motivo del Día Mundial del Donante de Órganos y Tejidos, la asociación ALCER Ciudad Real instaló una mesa informativa para sensibilizar a la ciudadanía sobre la importancia de la donación, un gesto capaz de transformar tragedias en esperanza. La iniciativa se desarrolló simultáneamente en distintos puntos de la provincia, aunque la presencia en La Solana tuvo un significado especial por la participación de varias socias trasplantadas que compartieron su experiencia personal ante los medios de comunicación. La propia alcaldesa, Luisa Márquez, acudió y anunció públicamente que ese mismo día se hacía donante.
España continúa siendo un referente mundial en donación y trasplantes gracias a un modelo basado en la solidaridad y el altruismo. Ese mensaje fue el eje central de la jornada. La gerente de ALCER Ciudad Real, la solanera Mari Carmen Salcedo, apeló a la concienciación ciudadana y a la necesidad de hablar abiertamente del tema en el ámbito familiar. “La donación de órganos salva vidas, da segundas oportunidades y es importante que todos tengamos nuestro carné de donante y traslademos a nuestras familias nuestro deseo de donar”, afirmó. Destacó que el sistema español “es el que mejor funciona del mundo” y es un modelo que “garantiza al cien por cien esa cadena de solidaridad para que el mejor órgano llegue a la persona adecuada”.
Junto a ella comparecieron tres mujeres que conocen de primera mano el valor de una donación. Sus testimonios son un claro ejemplo de lo que significa donar órganos. Gregoria relató una larga lucha contra una enfermedad renal que arrastra desde la infancia. Tras casi dos años en diálisis, recibió la llamada que cambiaría su vida. “La diálisis es muy dura. Llegas mal a casa, sin ganas de nada. A la tercera llamada llegó el órgano compatible y me cambió la vida total. Siempre estaré agradecida al donante y animo a la gente a donar porque hace mucha falta”.
Por su parte, Inés quiso expresar públicamente su gratitud. “Si no fuera por los donantes no estaríamos así. Pasar cuatro horas conectado a una máquina es muy duro. Gracias a ellos hago una vida normal y me encuentro fenomenal”. Su mensaje fue sencillo pero contundente: “Estoy muy agradecida a todos los que deciden donar”. Por último, Teresa recordó los seis años que pasó en diálisis después de que una leucemia obligara a recibir un tratamiento especialmente agresivo que dañó irreversiblemente sus riñones. “La primera vez que me llamaron el órgano no era compatible cuando ya estaba en la puerta del quirófano. La segunda vez sí tuve suerte. Estoy muy agradecida a la persona que me donó su órgano porque gracias a ella aquí estamos”.

La alcaldesa, nueva donante
La alcaldesa, Luisa Márquez, cerró el acto visiblemente impresionada por los testimonios escuchados. “La solidaridad es uno de los valores que mejor definen a nuestro pueblo”, señaló, antes de insistir en la importancia de comunicar la voluntad de donar a los familiares y reconocer que las experiencias escuchadas la habían llevado a tomar una decisión personal. “Yo voy a hacerme ahora mismo donante. Creo que hay que tomar decisiones y, después de escuchar lo que he oído hoy, este es el momento”.


