Marcha de camioneros en La Solana hace cuatro años Foto: GACETA
Aurelio Maroto
El transporte profesional vuelve a amenazar con nuevas movilizaciones. Tras meses de tensión por el encarecimiento del combustible, la falta de rentabilidad y la ausencia de acuerdos estructurales, el sector -especialmente el de autónomos y pequeñas empresas- advierte de un escenario cada vez más asfixiante. Así lo ha expresado el presidente de la Hermandad de San Cristóbal de La Solana, Juan Alfonso Moya, durante la tradicional comida anual.
“Somos un sector solidario y no hemos querido entorpecer las vacaciones de mucha gente, pero no se descartamos que después de Semana Santa haya movilizaciones, al igual que pasó en 2022”, señaló Moya, en referencia a las protestas que paralizaron parte del país durante la crisis del transporte derivada del aumento de costes tras la pandemia y el impacto de la guerra en Ucrania. Ahora, el nuevo polvorín en Oriente Próximo vuelve a afectar a los de siempre: los camioneros profesionales.

Junta directiva de San Cristóbal
El principal problema, insiste, sigue siendo económico. “El sector se está ahogando porque no cubre los gastos”. Pone como ejemplo la volatilidad del combustible: “En los últimos treinta días nos ha subido 40 céntimos el gasoil en prácticamente cinco días”. Una subida que contrasta con la congelación de los precios del transporte: “Los portes no suben y seguimos con la misma situación”. Moya denuncia, además, la falta de representación de los pequeños transportistas en los órganos de decisión. Señaló directamente al Comité Nacional del Transporte por Carretera, dominado -afirma- por grandes empresas“que representan al 10 por ciento del sector, mientras que el 85 por ciento lo movemos pymes y autónomos”. Critica que las plataformas independientes no tengan voz: “No han querido que nuestras reivindicaciones lleguen arriba porque quieren seguir manteniendo sus privilegios”.
Sin relevo generacional
A este escenario se suma un problema estructural que amenaza el futuro del sector: la falta de relevo generacional. “La media de edad está en torno a los 55 años y cuando nos jubilemos no va a haber relevo”. Subraya que la profesión ha dejado de ser atractiva para los jóvenes, y aunque se buscan soluciones en la contratación de trabajadores extranjeros, Moya es escéptico: “No es la solución; antes hay que mejorar las condiciones laborales y económicas”.
Mientras, la Hermandad de San Cristóbal mantiene su estabilidad interna. “Tenemos las cuentas saneadas y un pequeño superávit”, asegura su presidente. Con 293 socios, sigue siendo un punto de encuentro para transportistas, junto a perfiles de sectores como la agricultura o la construcción.



