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Publicado: 15 Septiembre 2024

Aspecto de la Plaza Mayor el viernes por la noche, repleta de gente Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La noche del viernes previo al Ofrecimiento a la Virgen de Pe帽arroya se ha consolidado como una suerte de segunda romer铆a. No hay peregrinaje al castillo, ni acampadas camperas al uso, pero la Plaza Mayor se convierte esa noche en una especie de secuela f铆lmica de lo vivido una semana antes, aunque en distinto 鈥榰niverso鈥. La Solana se ech贸 a la calle, o m谩s bien a la plaza. Se contaban por miles las personas que abarrotaban el emblem谩tico escenario.
Una de las m煤ltiples familias que ofrecieron flores a la patrona Foto: GACETA
Muchos, y muchas, llegaban ataviados con vestimenta manchega. Faldas a rayas, chalecos, gorras y todo tipo de accesorios para honrar atuendos que evocan esencia. Al anochecer, filas interminables esperaban pacientemente para depositar flores junto al trono de la Virgen, ya en el p贸rtico de Santa Catalina. Abundaban padres y abuelos con ni帽os en brazos u los m贸viles echaban humo a base de selfies. Todos quer铆an una foto frente a su patrona. Los paneles se iban llenando poco a poco de vistosos ramos.
M谩s de medio centenar de tortillas se presentaron al concurso gastron贸mico Foto: GACETA
Mientras tanto, al lado ya ol铆a a cochura y sart茅n. Llegaban las tortillas de patatas, los pistos manchegos y los dulces t铆picos, que se fueron depositando sobre largas mesas a los pies de la torrecilla del reloj. La participaci贸n fue enorme, como de costumbre. Se presentaron 52 tortillas, 28 pistos y 28 dulces. A juicio del jurado, la mejor tortilla fue para Los Castilleros-24, el mejor pisto para el que cocin贸 Gema Garc铆a y el mejor plato de dulces para el que present贸 Encarni Sim贸n. En total, m谩s de un centenar de platos que no tardar铆an en ser 鈥榙evorados鈥 por una legi贸n de comensales.

Plano cenital de grupos de gente cenando en la Plaza Mayor Foto: GACETA
Llamaban la atenci贸n las improvisadas acampadas de grupos de gente que llevaban a cuestas mesas, sillas y merenderas repletas de viandas. Se instalaban adonde no llegaban las terrazas hosteleras, llenando soportales y extendi茅ndose hasta la misma plaza de Don Diego. Hace a帽os que se ha convertido en costumbre y, ya se sabe, las costumbres se hacen leyes.
La fiesta musical arranc贸 poco despu茅s sobre el tablao. Salieron a escena Mengui y Carmelo, dos primos que mueven al p煤blico con versiones de 鈥榝lamenco pop鈥. A esas horas, no cab铆a un alfiler en la Plaza Mayor, cuya temperatura nunca fue lo suficientemente fresca como para ahuyentar al personal. Todo lo contrario, el vientecillo de primera hora se torn贸 en una noche de temperatura espl茅ndida para seguir al pie del ca帽贸n, primero con el d煤o jienense y despu茅s con varios Disc Jockeys. Poco a poco, la gente fue desfilando y lleg贸 la hora de parar el zumbido musical. Era la calma tras la tempestad鈥 que no tardar铆a en volver.


