Saborea La Solana triunfa en Navidad con su caseta de productos de ‘kilómetro cero’
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Publicado: 05 Enero 2026
Carolina y Rocío han vendido mucho en la caseta de Saborea La Solana Foto: GACETA
Aurelio Maroto
La mañana era fría, pero en la caseta de Saborea La Solana el invierno se combatía con aromas reconocibles: el aceite recién abierto, la dulzura de las mermeladas artesanas, la profundidad del vino de la tierra o la contundencia de los productos cárnicos curados con paciencia. Bajo el paraguas del llamado kilómetro cero, esa filosofía que reivindica lo cercano, lo auténtico y lo sostenible, La Solana ha mostrado durante toda la Navidad la fortaleza de su despensa agroalimentaria: variedad, calidad e identidad. Productos nacidos a pocos metros de la mesa, con nombre propio y sabor a pueblo, convertidos en protagonistas de unas fiestas que miran cada vez más a lo local.
Rocío Moreno y Carolina Santos-Orejón, las dependientas de la caseta dedicada a este proyecto, atendían al micrófono de Radio Horizonte. Ambas coincidían en hacer un balance altamente positivo de la experiencia: “La gente ha apoyado este proyecto. Les ha gustado tener aquí todos los productos locales, tanto artesanos como ecológicos, y es un placer darlos a conocer”. La acogida ha sido excelente, con mayor afluencia en los primeros días, coincidiendo con el arranque de la Navidad y la cercanía de las cenas y comidas colectivas. “Fue como un boom, se encontraron aquí todos los productos de nuestra tierra y aprovecharon para tenerlos en su mesa”. Después, el ritmo se estabilizó.
De La Solana a toda España
Un dato significativo ha sido la llegada de visitantes de fuera, muchos de ellos solaneros emigrantes repartidos por toda España. Personas que buscaban reencontrarse con los sabores de siempre para llevárselos de vuelta y presumir de ellos. En cuanto a los productos más demandados, el abanico ha sido amplio: vinos, patés, mermeladas, aceites, miel, carne… Algunos clientes acudían con marcas concretas en mente; otros, se dejaban aconsejar. “No solo vendes, también orientas, informas y la gente se deja guiar mucho”, apuntaban, destacando ese papel casi pedagógico de la venta directa.
El perfil del comprador ha sido variado, aunque predominaba la mediana edad y, ligeramente, el público masculino, sin faltar peticiones para regalo. A la hora de poner nota, no dudan: “Un sobresaliente”, decía Rocío. “Yo un 9,5, porque nada es perfecto”, matizaba Carolina con cierta ironía. La experiencia deja una lectura de fondo: hay un interés real por conocer el origen de lo que se consume y por apoyar al productor local. Iniciativas como Saborea La Solana dinamizan la actividad comercial en fechas señaladas y refuerzan el orgullo por lo propio.
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