Las ponentes recalcaron que cada vez hay más adicciones digitales y se producen a edades mástempranas Foto: GACETA
Gabriel Jaime
Los institutos de educación secundaria de La Solana celebraron una nueva sesión de la Escuela de Familias con una charla centrada en el Bienestar Digital, una temática de creciente preocupación para la comunidad educativa. El encuentro tuvo lugar en el salón de actos de la Biblioteca Municipal, donde los asistentes conocieron los riesgos asociados al uso indebido de las nuevas tecnologías y recibieron algunas nociones para prevenirlos.
La sesión estuvo impartida por las trabajadoras sociales de la Fundación Ceres, Irene Casarrubios y Ángela Ortega, quienes abordaron los peligros de internet y las adicciones relacionadas con el uso inadecuado de dispositivos digitales, especialmente entre menores y adolescentes. La charla forma parte de un proyecto subvencionado por la Consejería de Bienestar Social de Castilla-La Mancha, que este año alcanza su séptima edición.
Antes del inicio del encuentro, Casarrubios explicó a la prensa local que el objetivo principal es ofrecer herramientas prácticas a las familias, ya que “cada vez hay más problemas de salud mental derivados de las nuevas tecnologías y al desconocimiento de un control y una supervisión de las mismas”. Por ello, insistió en la necesidad de educar en un uso responsable desde edades tempranas.
Los menores abusan de internet sin supervisión parental
Por su parte, Ángela Ortega detalló que durante la charla se analizarían aspectos como el uso, el abuso y la dependencia tecnológica, así como riesgos concretos de internet. En este sentido, subrayó la importancia del control parental. “Nos estamos encontrando un auge del uso de nuevas tecnologías en menores de 8 a 10 años sin la supervisión que necesitan”, argumentó. También se abordaron conceptos como el grooming, el sexting, las extorsiones y el juego patológico, además de las principales señales de alarma que pueden alertar de un problema, como el aislamiento social, el bajo rendimiento académico o el absentismo escolar.
Las profesionales alertaron de que estas conductas adictivas se están revelando en edades cada vez más tempranas. “Lo estamos empezando a detectar en personas adolescentes y cada vez de edades más tempranas”, dijo Casarrubios, llegando incluso a observar un uso compulsivo de internet en menores de entre 9 y 12 años, “mucho más que los de 15 a 19 años”, apostilló.
Finalmente, ambas ponentes lanzaron un mensaje claro a las familias, a las que consideraron un pilar fundamental en la prevención y detección precoz de estas problemáticas. “Las familias son un eje prioritario a la hora de prevenir o detectar estas conductas adictivas, y es importante fomentar una comunicación asertiva entre padres e hijos para crear un entorno de confianza y que los jóvenes se sientan en un espacio seguro para comunicar si hay algún tipo de problema”.