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-José Merino -izda- coge el testigo de Juan Francisco Serrano 10-1-26

  José Merino -izda- coge el testigo de Juan Francisco Serrano         Foto: GACETA

   Aurelio Maroto

   Cambio de timonel en la Hermandad de San Isidro Labrador. José Merino toma el relevo de Juan Francisco Serrano al frente de una de las cofradías más influyentes de La Solana y asume el reto con una mezcla de ilusión y responsabilidad. “Continuidad y unidad” son los pilares sobre los que pivotará su gestión, según reconoció tras la asamblea general que proclamó su candidatura, la única presentada.

   José Merino llega avalado por la experiencia. Ha sido presidente de la Hermandad del Santo Sepulcro y de la Junta de Hermandades de Pasión, de modo que conoce el mundo cofrade. Lejos de personalismos, en sus primeras declaraciones al frente de la cofradía del Labrador, resaltó que la clave es el trabajo en equipo y la toma de decisiones compartida. “Aquí, si hay nueve personas, tenemos que ser nueve personas las que decidamos todo; un presidente es uno más”. Agradeció a la junta la confianza depositada en él y restó protagonismo a su nombramiento. “Lo cojo como si fuera un vocal”, insistió, convencido de que esa es “la manera de entendernos todo el mundo”. Su regreso al ámbito cofrade, tras un tiempo alejado, responde más al compromiso que a la ambición personal. “Estaba bien en mi casa, pero se han acordado de mí y me estaba feo decir que no”, reconoció con sencillez.

   El nuevo presidente es consciente del peso de la herencia recibida y del perfil de la hermandad. “En realidad somos agricultores”, recordó, apelando a la identidad de San Isidro y a la necesidad de ser realistas. Más que grandes metas, habló de consolidar lo existente: “Vamos a ver qué somos capaces no de lograr, sino de mantener”. Conoce bien la evolución reciente de la cofradía y de su ermita, aunque asume que cada etapa tiene su propio rumbo. En este sentido, agradeció el buen trabajo realizado por los directivos salientes, encabezados por su presidente, Juan Francisco Serrano.

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Directivos entrantes y salientes tras la asamblea general                   Foto: GACETA

Un balance positivo

   Precisamente, el ya expresidente atendió también a los medios e hizo balance de su mandato: “Es totalmente positivo”, subrayó. Al igual que su sucesor, quiso destacar el papel del grupo humano que lo acompañó. “Entre todos hemos hecho muchas cosas; podríamos haber hecho más, pero hemos dedicado mucho tiempo para que la fiesta siga engrandeciéndose y creo que lo hemos conseguido”. No pasó por alto las dificultades que se encontraron al llegar en plena pandemia. Poco a poco, han llegado mejoras en la ermita, nuevos zócalos, acondicionamiento de la cocina con aire acondicionado, arreglo del entorno y de los merenderos o la ampliación de los actos festivos, especialmente el sábado por la mañana y la puja nocturna. También destacó la recuperación de la venta de papeletas para financiar inversiones.

Desfibriladores

   Sin embargo, ha quedado pendiente la instalación de desfibriladores donados por la cofradía para distintos puntos sensibles de la población. Un proyecto frustrado por problemas ajenos a la hermandad y que, en su opinión, “hay que retomar”. En el apartado económico, deja una entidad saneada, pasando de 14.000 euros a alrededor de 21.000 euros, de los cuales 3.000 deben ir a costear el citado equipamiento.

   Juan Francisco Serrano se va tranquilo, con la sensación del deber cumplido y seguro de que deja el testigo en buenas manos: “A José no le tengo que decir nada”, aseguró, elogiando su experiencia y cualidades personales. Eso sí, dejó claro que seguirá vinculado a San Isidro: “Estoy a su entera disposición y de toda la junta, porque voy a seguir ligado a San Isidro como siempre lo he estado”.

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