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-Niños día paz

 

Varios niños aplauden durante la celebración del Día de la Paz y la No Violencia en la Plaza Mayor

           Aurelio Maroto

           La Solana gritó a favor de la paz y la no violencia. En la conmemoración de este día internacional, los ocho colegios de Infantil y Primaria de la ciudad sacaron a sus niños de clase para llenar la Plaza Mayor. La imagen era preciosa, y probablemente inédita, con todos los colegiales juntos en un mismo espacio y para un mismo fin.

          El acto fue sencillo. El concejal de Cultura, Luis Romero de Ávila, hizo una breve presentación y dio paso al alcalde, Eulalio Díaz-Cano, que se mostró ilusionado por haber unido a todos los colegiales solaneros para reivindicar algo tan importante. Hizo referencia a los conflictos armados que salpican el mundo, y donde los niños son grandes damnificados. “Las guerras hacen que niños como vosotros no puedan hacer algo tan básico como ir al colegio y que hace sus vidas muy complicadas”. El regidor reclamó solucionar siempre los problemas mediante la palabra y ponernos en la piel del que tenemos al lado cuando pensamos diferente. “Si tenemos presente todo eso, será más fácil nuestro día a día porque actuaremos desde la tolerancia y el respeto”.

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Eulalio Díaz-Cano pronunció unas palabras en favor de la paz en el mundo

      Después cogieron el micrófono Julián y Marta, alumnos de los dos institutos, Modesto Navarro y Clara Campoamor, para leer un manifiesto. “La paz no puede quedarse en una utopía que recordamos en este día, sino que debe ser el único modo de vida posible; un mundo de violencia se construye día a día”, dijo uno. “Queremos un mundo donde el odio, la violencia y la guerra no tengan cabida”, señaló la otra.

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Aspecto de la Plaza Mayor durante el acto

‘Los niños queremos la paz’

        Llamaba la atención ver a los niños y niñas solaneros perfectamente organizados por sus maestros, con los más pequeños en las primeras filas sujetando corazones de cartón con palabras y lemas alusivos. Miraban el espectáculo con expectación y esas caras de inocencia desprendían ternura. Llegó el momento de cantar la canción Los niños queremos la paz, mientras flameaban sus proclamas. Finalmente, Diego Mateos-Aparicio, de salón de baile “Nuevo Ritmo”, puso el epílogo con un ratito de animado baile. Minutos después, la Plaza Mayor se despejó y recuperó su tránsito habitual.

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