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No fue fácil aceptar todo lo que rodeaba a Lucía, fue duro aceptar su situación, sin embargo, fue tan sencillo aceptarla a ella a pesar de todo...

Para lo segundo, me bastó con verla en la UCI neonatal mucho más indefensa de lo que ya es un bebé recién nacido, rodeada de cables y máquinas que sostenían su vida con pinzas.

Para lo primero, necesité leerme "Quieto" de Màrius Serra y cambiar el chip mientras reía y lloraba con su lectura, dándome cuenta que era prácticamente nuestra historia, la de Lucía y la mía, en las vidas de Màrius y "el Llullu", como cariñosamente llamaba a su hijo y que si ellos habían salido adelante luchando, yo, nosotras, también podríamos, ¿por qué no?

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