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Gaspar Sánchez durante su charla en el IES Modesto Navarro                                      Foto: GACETA

Paulino Sánchez

Como una auténtica celebridad  y genialidad en el mundo de las letras, definió el que fuera su secretario en la última etapa de su vida y actualmente profesor de literatura, Gaspar Sánchez Salas, que impartió una conferencia a los alumnos del Instituto Modesto Navarro sobre la el premio Nóbel Camilo José Cela. A lo largo de su intervención quiso acercar  a los jóvenes hasta la figura  de Cela, desde un  doble punto de vista. Por un lado lo hizo desde el literario y  por otro desde  el personal, porque trabajó junto a él en la última etapa de su vida, desde 1995 hasta su fallecimiento.

Sobre cómo lo ven los chicos que actualmente estudian en los institutos en los que habla sobre la figura del escritor, señalaba Sánchez que tenía que explicar quien es, así como situarlo en el contexto  histórico y estudiar su novelística,  sobre todo teniendo en cuenta si se dirige a alumnos de bachillerato, que ya conocen más cosas del escritor o de cuarto de la Eso, que tienen menos conocimientos del mismo. Lo que, dijo, les llama más la atención  es la personalidad de Cela, cómo trató de alimentar a un personaje al que daba vida a través de los medios de comunicación, al principio eso les interesa más que su literatura.

No obstante, añadía, cuando ya se dan cuenta de su importancia literaria, les  llama la atención  una novela como es “La familia de Pascual Duarte” y que Cela con 25 años  fuera capaz de publicarla en 1942 con un éxito rotundo, en una época en la que lo que primaban eran una serie de necesidades como el comer y no tanto publicar algo que sirviera de divertimiento.

Definía  Gaspar Sánchez a Cela como “auténtica celebridad y genialidad en el mundo de la literatura” y sobre cómo le marcó, añadía que lo hizo tanto literaria como personalmente, al estar al lado de un genio, señalando que lo hizo en 1992 al tener que realizar un trabajo para la Universidad.

En cuanto al tiempo que permaneció a su lado como secretario indicaba Sánchez que “nunca había dos días iguales, ni mucho menos,  cada día era una aventura diferente al anterior”.  Recordaba que “trabajar con  Cela suponía aprender cada minuto del genio, no siendo consciente del todo a quien se tiene enfrente, aunque se va descubriendo día a día.

Gaspar Sánchez califica a Cela como “persona generosa, pese a aue alimentó a una personalidad que no le correspondía, era generoso y tierno, desposeído del caparazón de  prepotente con el que aparecía en los medios de comunicación”.

Señaló que el Cela más auténtico es el de una primera etapa, con novelas como “La familia de Pascual Duarte”, “Viaje a la Alcarria” o novelitas cortas como “Café de artistas”, con las que realmente marcó su propio estilo. Luego, tras la concesión del premio Nóbel, llegó un Cela más comercial, con el que estuvo precisamente conviviendo y que, según Sánchez, no fue el Cela más brillante, aunque no dejó de ser un gran artífice de la lengua, como le definió Miguel Delibes, sea cual sea la etapa de su vida.

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