Salida desde El Humilladero este lunes Foto: GACETA
Paulino Sánchez
La Virgen de Peñarroya ya está en su castillo-santuario. Este lunes, partió desde su ermita de El Humilladero, como manda la tradición, arropada por cientos de solaneros. Fue el epílogo a un fin de semana de cultos para preparar su marcha, que se inició el sábado anterior, 10 de enero, cuando la imagen fue bajada del camarín en el que ha permanecido desde finales de septiembre para ser colocada en un altar en el lado del Evangelio del templo de Santa Catalina, donde ha permanecido durante le novenario.
A mediodía de este domingo, día 18, se celebró la función religiosa de despedida. Por la noche, comenzó la procesión de bajada al Humilladero. Minutos después de las 8,30 comenzaron a voltear todas las campanas de la torre parroquial como anuncio del traslado de la imagen de la Patrona hasta su ermita. El desfile lo abría la cruz parroquial, seguida del estandarte de viaje y la tradicional caja de la Virgen, continuando la Banda de Cornetas y Tambores de Nuestro Padre Jesús Rescatado, que lucían el uniforme de Marina. El tradicional baile de las banderas no cesó a lo largo de todo el itinerario. Un total de nueve telas fueron bailadas por pequeños, mujeres y mayores. Una tradición centenaria que perdurará teniendo en cuenta, como se pudo comprobar, el relevo generacional.
Hay relevo en el vistoso baile de las banderas Foto: GACETA
Dos faroles flanqueaban el estandarte de gala de la cofradía, a la que seguían diversos componentes de la junta directiva encabezada por la presidenta, Rosa Sánchez, y el capitán de este año, el niño de 12 años Gabriel Jaime Arroyo, que precedían a la carroza resguardada por los tradicionales portadores de las alabardas. La Virgen desfiló con el manto blanco y la corona imperial, así como numerosos adornos florales. Detrás marchaban el párroco de Santa Catalina, Benjamín Rey, acompañado del vicario de San Juan Bautista de la Concepción, Feliciano Harindintwari.
La alcaldesa, Luisa Márquez, así como concejales de los grupos popular y socialista, acompañaron el desfile procesional que cerraba la Banda Municipal dirigida por Ángel Sancho, que a la salida de la imagen interpretó el “Himno de la Patrona”. Cuando la Virgen llegó a la altura de las celosías del Convento de Monjas Dominicas, la citada banda interpretaba la marcha “Encarnación Coronada”, como lo hace habitualmente mientras la imagen es contemplada por las religiosas desde su clausura. Pese al frío reinante, fueron muchos los devotos que contemplaron el paso de la procesión, dando vítores a la Virgen y al Chatillo, realizando el recorrido en unas calles con arcos de luces y numerosas fachadas engalanadas. Una vez que la procesión llegó a la ermita del Humilladero, la imagen fue bajada de la carroza y colocada en el altar mayor. Se rezó el rosario y muchos devotos que permanecieron toda la noche acompañando a la imagen.

La imagen se detiene en las celosías de las monjas dominicas
En la mañana del lunes se rezó el rosario, seguido de la misa. A las 10:30 comenzó el traslado por un largo itinerario desde la ermita del Humilladero hasta el altar ubicado en la calle Alhambra, junto a la plaza de toros. Allí se interpretó el Himno de la Virgen, seguido del cierre del cochecillo que tradicionalmente realiza la alcaldesa y el mayordomo de la cofradía, mientras la Banda Municipal interpreta el Himno de La Solana, para seguidamente emprender camino hacia el Castillo de Peñarroya.

El cochecillo llega al castillo de Peñarroya
Ya en el santuario, a las 5,30 de la tarde se rezaba el rosario y la imagen quedó allí para los próximos meses, hasta el último domingo de abril que será trasladada a Argamasilla de Alba, de donde es copatrona. La víspera del segundo domingo de septiembre, exactamente el día 13, volverá a ser recibida por la cofradía solanera, que nuevamente la trasladará de vuelta a La Solana.